And if I go insane,
Will you still let me join in with the game?

miércoles, 29 de julio de 2009

recordatorios

Como si no fueran suficientes los fantasmas de la gente que ando recordando, mis calendarios me han informado repetidamente que en estos días es cumpleaños de Peter. De él y de un par de conocidos más, pero el suyo es el cumpleaños que queda entre mis pendientes.
Claro, como si pudiera hacer algo. Como si pudiera ir hasta allá y decir hola y decir felicidades y que eso tuviera algún sentido.
No, hace muchos años que estamos a muchos kilómetros. Y no hubiera vuelto a pensar en él de no ser por los malditos avisos en mi correo electrónico.
Ahora me vienen todo el día los recuerdos de aquella otra ciudad, de la estación del tren, del baile y el vino tinto y su sombrero negro. Cómo olvidar las piezas de ajedrez o la luna de octubre. Qué ganas de regresar a esa carretera, al banco fuera de la iglesia, al comedor de la escuela, a mi asiento del avión para verlo de nuevo por primera vez y dejar que todo otra vez comience.
Demonios, desde que planeé cómo matarlo me había olvidado por completo de él. Entonces fue divertido, el pensar en llegar hasta allá y decir hola y dispararle y terminar con todo eso de una buena vez. Eso sí tenía sentido y sí sonaba posible.
Estaba tan bien sin pensar en ello. En este momento no tendría que seguir soportando el recuerdo de sus chistes ni de sus brazos en mi cintura ni de lo tanto que lo quería ni de lo tantísimo que me gustaba.
Tan lindo que hubiera sido hacerlo, carajo. Matarlo, y punto.

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