Daniel me pide ver lo que escribo. Otra vez.
Yo lo dudo un poco, hace mucho que ya pasamos por esto. Pero al final permito que se asome a la pantalla de mi computadora y que me diga su opinión.
Entonces me mira con sus ojos de gato y me pregunta:
- ¿Planeaste matarlo?, ¿de verdad?
- Sí, estuve a punto de comprar los boletos de avión, pero salió lo del viaje a Montevideo y ya no me quedó tiempo.
- ¡Pero lo adorabas!
- Ajá.
- ¿Y?
- Por eso.
- ¿Dejaste de quererlo?
- No, ni un instante.
- Y a mí, ¿aún me quieres?
Me levanto y le doy un beso.
- Claro que te quiero. No seas tonto.
Me voy de ahí y lo dejo sentado frente a mi computadora con cara de no entender. No, a él no podría matarlo si eso es lo que en realidad le preocupa.
A él no, es demasiado débil.
And if I go insane,
Will you still let me join in with the game?
Will you still let me join in with the game?
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario